21
Sep
07

El ritual

Sábado a eso de las 19 horas. Practicando y pensando que hace demasiado tiempo que he de cambiar las cuerdas. Aún no había encontrado una tienda que tuviese un suministro constante de las cuerdas que me gusta usar: La Bella en sus varios sabores. Sin embargo me apetecía cambiar las cuerdas: iba a sonar mejor y me apetecía poner en marcha el ritual. Además quería encontrar de una vez el sitio donde comprar cuerdas. Viviendo en el centro de Madrid no podía ser tan difícil.

Me echo a la calle, plaza España, de Oriente, Ópera, y zas, ahí está ante mis ojos el flamenco vive. Una tienda que me ha encantado. Me compro un juego de La Bella rojas y enfilo hacia casa paladeando ya el placer del ritual.

El ritual del cambio de cuerdas consiste en los siguientes pasos:

  1. Cortar las cuerdas viejas. Algunos se han escandalizado al verme, pero lo recomiendo a cualquiera: queremos renacer de nuestras propias cenizas dejando atrás el pasado :-)
  2. Limpiar la guitarra.
  3. Colocar las nuevas, de la 6 a la 1. Dejarlas flojitas. El cómo anudarlas tiene su propio ritual que merece mención aparte.
  4. Afinar.
  5. Tocar un poquito.

Repetir los 4 y 5 unas cuantas veces. A continuación hay que cortar los sobrantes del lado del puente. Admirar la obra, tocar fuerte y decirse a uno mismo: “no me acordaba de lo fuerte y bien que suenan las cuerdas nuevas”.

El ritual es un placer. Salvo que en el paso 4 uno demuestre su pésimo oído tensando demasiado una cuerda y creyendo que aún debe tensarla más. Es entonces cuando rompe su flamante nueva cuerda y se da cuenta de dos hechos:

  1. Ha cortado las cuerdas viejas.
  2. Se ha hecho demasiado tarde para volver a la tienda.

La autoestima de nuestro héroe está a estas alturas por los suelos. El ritual es un placer si acaba en tocar la guitarra brillante y de flamentes cuerdas. Si no es una mierda de ritual.

El lunes siguiente consigue una cuerda de repuesto, y aquí no ha pasado nada.

06
Nov
06

Ejercicios o estudios

Manejo tres tipos de ejercicios, todos proporcionados por Bernat Jiménez, mi ex profe. Lo de ex es por fuerza mayor, me mudé. Si no, sin duda seguiría sufriendo con placer sus miradas reprobatorias. Las tres fuentes de ejercicios son las siguientes, tomad mis comentarios como los de un aprendiz más bien flojillo en todas las técnicas y claramente torpe leyendo música.

1. Fichas técnicas de Bernat. Cada ficha es una hoja por las dos caras y cubre unas ocho técnicas diferentes, una o dos líneas por técnica. Bernat los usa para calentar, un repasito rápido a varias técnicas y posiciones de las manos. Para mí son todo un reto y un ejercicio en sí mismas. Los ejercicios duran unos pocos compases por técnica, pero en casi todos los casos proponen patrones que uno puede trabajar repitiendo las mismas figuras a lo largo del mástil. Buenos para repasar de forma rápida.

2. Estudios técnicos de Manuel Granados. Muy completos, varias páginas por cada técnica, cubriendo todas sus variantes y de una dificultad considerable. El problema para mí es precisamente esa dificultad, es fácil que llegue a alguna figura inalcanzable, recibiendo un nuevo capazo de frustración. Por otro lado tienen un carácter exclusivamente técnico, lo que les resta atractivo para mí, creo que por su exigencia y completitud son ejercicios para el estudiante de nivel avanzado.

3. Estudios técnicos de Batista. Quede dicho que son los que actualmente estoy trabajando después de un largo periodo de inactividad. Los tengo fotocopiados y aunque he tratado de comprarlos, en casa Beethoven de las Ramblas de Barcelona me contaron que quizás se hubiesen descatalogado. Tengo que aprovechar para rendir homenaje a los de casa Beethoven, que tuvieron paciencia para rebuscar entre montañas de partituras polvorientas para que me fuera sin comprar nada y aún se disculpaban por no encontrar lo que yo buscaba. Lo más parecido que me encontraron fue un manual didáctico que me arrepiento de no haber comprado, porque creo que contenía estos estudios y además seguro que podía sacar más cosas interesantes de allí. Lo buscaré. Estos estudios son mis preferidos, cada uno de ellos cubre unas cinco técnicas y cada una es de una o dos hojas. Su extensión es abarcable incluso para un estudiante lento, torpe y con poco tiempo como yo, pero eso no quiere decir que sean fáciles. Lo que prefiero de estos estudios es su musicalidad. Son evidentemente ejercicios pero me gusta como suenan. Para mí, que leo música como mi primo lee chino, es un gusto oir como suena a medida que lo toco y descubrir que me gusta.

En realidad, lo importante es hacer los ejercicios. Cualquiera de estas tres fuentes es válida. Todos son completos y exigentes y no soy capaz de hacer ni uno solo con la velocidad y sonoridad adecuadas. Pero para lloros, ya sé: al maestro armero.

17
Sep
06

En La Unión

En el festival del Cante de las Minas de La Unión, Murcia, esperaba encontrarme con un panorama cuanto menos turístico. Guiris por doquier – aquello está al ladito del mar Menor -, muchos puestos ambulantes tentando a la concurrencia con los productos de la zona, hospedaje para cualquier infeliz, etc. Y qué va. Nada más lejos.

El festival, por mucho renombre y reconocimiento que tenga, es sencillo. Quiero decir, es lo que es: un festival de flamenco. No hay grandes masas ni mercadeos adjuntos. Por supuesto, un cierto ambiente, un colorido, sí que hay. Pero cosa de la gente del pueblo. Es una actividad estival más.

Y toda esa naturalidad se deja notar. El público es aficionado, sabe lo que se cuece, y los concursantes van a lo que van: ganar el premio. No hay actuaciones de cara a la galeria, ni exhibiciones de virtuosismo fuera de lugar. Es un festival sobrio. Se canta, se baila y se toca buscando la justa medida.

En fin, que a mi me ha gustado. Me ha resultado aleccionador y alentador, aunque no sé muy bien por qué. Supongo que ha sido ese clima de respeto y seriedad hacia el flamenco. No sé, tal vez haya sido el sentirme capaz de apreciar el esfuerzo de los artistas por hacerlo bien, el sentirme, en cierta medida y salvando las distancias, identificado con ellos.

09
Ago
06

baile e ignorancia

El baile representa todo un misterio para mí. El cante y la guitarra, poco a poco, van desentrañando sus claves a medida que estudio, pero el baile se me escapa, sólo soy capaz de entenderlo cuando el enlace rítmico entre música y movimiento es obvio, sin embargo me da la sensación de que en el baile flamenco se hace parecido a lo que ocurre entre guitarra y cante, se buscan pero procuran no encontrarse. Siguiendo el mismo patrón rítmico guitarra y voz van alternando los acentos creando ese efecto sincopado tan flamenco. Creo que el baile busca algo parecido, sincoparse respecto a sus compañeros de escenario. Eso no quiere decir que no me guste el baile, pero estoy seguro de que se me escapan muchas cosas que deben resultar obvias para otros.

Hay quien dice que el arte se disfruta más desde la ignorancia. Es una visión romántica según la que el arte despojado de técnica o de la percepción de la técnica que tiene el espectador se queda en puro sentimiento. Siempre me ha resultado atractiva esa visión pero lo cierto es que la experiencia me ha demostrado que la sensibilidad discurre por caminos diferentes. De nuevo el ejemplo de la guitarra y el cante, cuanto más aprendo sobre un palo (estilo, que ando leyendo a Gamboa últimamente) más disfruto al escucharlo.

22
May
06

Y ALLÍ FUI

Y allí fui. Dos años tocando la soleá y, por fin, la tocaba bajo la escrutadora mirada del profe. ¿Qué mirará con tanta atención? Es algo que siempre me ha tenido intrigado. El caso es que él lo tiene muy claro y pone unas caras de concentración que le desconciertan a uno.

Yo daba la cosa por perdida de antemano. Ya me había sucedido en otras ocasiones que, cosas que en casa me salían con relativa facilidad, ante el profe no daba pie con bola ni dedo con cuerda. Injusta vergüenza que me comía con resignación. Lo que no esperaba era semejante rapapolvo.

Y es que no más empezar la susodicha soleá –que, por cierto, pertenece al libro “Introducción a la guitarra flamenca” ( o algo así) de un tal Jaume Serra –, tras estrictamente 4 compases, el profe entró en digna cólera contenida :”A ver, Pablo, así vamos mal…” y allá se lanzó. Poca broma con la soleá.

Se trataba de intención. ¡Ay!¡La intención! Resulta que la intro de una soleá tiene una intención muy clara: enmarcar lo que va denir después, presentar los dos acordes más importantes y dar pie a una posible variante; y yo, inocente de mi, ni marcos tonales ni protocolos que valgan, más bien poca chicha y algo desaborio. ¡Ah!¡Valiente de mi que atacaba soleás sin fuelle ni casta!

En fin, callé yo, calló la guitarra y, tras la tormenta, vino la faena: ” Vas a hacer unos pequeños estudios que tengo por aquí de Andres Batista que(…) primero con metrónomo y luego sin él(…) y así el próximo día…”. Pa bromas anda el patio. Repito: en fin.

Y en éstas ando, en el blog llorando y con el metrónomo dando, como un campeón.

21
May
06

me mudo

Las desventuras que se cuentan en las demás anotaciones han sucedido todas en Barcelona, donde viven mi profe y mi compa, y donde vivía yo hasta hace dos semanas.

Al poco de comenzar este blog me salió una oportunidad de trabajo que exigía mudarme a Madrid y la cogí, ahora vivo en la capital, buscando piso y con la guitarra en una funda (¡ay!). Este fin de semana he estado en Barcelona y mi compañero me ha contado cómo le fue la primera clase de alumno único. El profesor le pidió que tocara cosas de las que hemos visto desde el principio, a modo de repaso, y por lo visto desde el primer compás le pegó un rapapolvo de cuidado. Como deberes le ha puesto una soleá de Paco de Lucía, nada menos. Me he traido la partitura a Madrid y a ver si así me animo y saco la guitarra de la funda.

Me dio mucha nostalgia que mi compañero me contara las clases que he abandonado, el profesor y el compañero creo que eran inmejorables, pero eso es harina de otro costal.

Estoy recien llegado a Madrid y ando buscando piso y profesor de guitarra. En lo primero dudo que me podáis ayudar, pero en lo segundo, quizás alguien que se pase por aquí pueda recomendarme un profesor serio y que no le importe lidiar con novatos. Llevo dos años pero creo que todavía se me puede llamar un novato. He estado mirando el foro de la web de Paco de Lucía, pero me parece que es demasiado nivel, recomiendan como profesor a Rafael Riqueni, por ejemplo, que no creo que esté por labor de dar clases a principiantes. Agradecería cualquier referencia.

26
Abr
06

Catálogo de técnicas

Después de dos años de clases pensaba que ya había visto todas las técnicas, a partir de ahí llegaba el momento de mejorar en cada una de ellas. Empezamos con los rasgueos y con el golpe debajo de las cuerdas, limitamos los rasgueos a 3 ó 4 de sus modalidades. Ninguna la domino totalmente aún. Después fuimos introduciendo más técnicas aunque no recuerdo el orden: picados, pulgar, arpegios, revoleos, … la última adquisición fue el alzapúa, hace sólo unos meses.

Ni una sola de ellas la domino. Si las hago bien es despacio, con lo que se pierde toda su cpaacidad expresiva. Si acelero, en algunas se consigue entender lo que toco, aunque no soy capaz de darles la intención que yo quiero. En otras, directamente, al acelerar se pierde todo el sentido.

Con todo, piensas que una vez acabado el catálogo es cuestión de tiempo para ir mejorando. Sin embargo mi profe me sorprende de vez en cuando con una nueva. El último palo que nos ha enseñado es la soleá por bulerías. Muy bonito, pero en las líneas básicas de compás ha introducido un rasgueo que no habíamos visto antes: dedos 1 y 3 abajo, dedo 1 arriba. La locura, porque el dedo 2 se encuentra ahí desamparado el pobre e insiste en ir tocando las cuerdas de vez en cuando.

Parece que el catálogo de técnicas es tan inacabable como el flamenco mismo y hay que tomárselo de la misma manera: con muuucha calma.

23
Abr
06

¿Se puede aprender flamenco?

Ésa es la pregunta:¿Se puede aprender flamenco? Y más concretamente: ¿Se puede llegar a aprender todas las técnicas de la guitarra flamenca? Y si fuera posible, ¿Hay algún método para lograrlo?

Llevo unos dos años dándole a la guitarra flamenca y, mal que me pese, todavía no suena como debiera. No digo que no haya mejorado, ni mucho menos, pero, y ahí es donde le duele, a cada paso que doy más percibo lo mucho que falta. Y ahí es el tema:¿Se puede aprender flamenco?

Supongo que sí. Que sí se puede ir aprendiendo pero no tiene fin. Lo que no se puede es llegar a un punto desde el cual no se pueda seguir avanzando. De ahí la ansiedad del guitarrista: ¿Cuándo paro? Quiero decir, ¿Cuándo me relajo?¿Cuándo considero que sé lo que quería saber? O por lo menos ésa es la pregunta que me hago yo.

Y es que, dado que no voy a vivir de la guitarra ni hay compromiso de ninguna clase, ¿A qué viene tanto esfuerzo? Tanto ejercicio, tanto tiempo y demás historias, ¿A dónde han de llevarme?¿Existe forma de sustraerme a esta ansiedad de avanzar hacia algo indefinido? Es, cuando toco, como si siempre estuviese a punto de dar el salto cualitativo final, áquel que me permitirá tomármelo con más calma, pero no llega, no llega y, a su vez, está más cerca…Y así, en un continuo.

En fin, no veo la respuesta por ningún lado. Tal vez la pregunta sea baladí. No lo sé. Tampoco me siento capaz de renunciar a la guitarra -vaya, parece que hablo de un vicio a algo así- En fin…

19
Abr
06

pulgar

No acabo de conseguir dominar la técnica del pulgar. Tengo varios problemas, el principal es que cuando gano velocidad voy tocando todas las cuerdas de alrededor de la que pretendo tocar, las golpeo suavemente, o sólo las rozo, pero suficiente que se oiga un acompañamiento desafinado y fuera de ritmo que no ayuda nada. La más luminosa de las melodías se convierte así en una cosa siniestra.

Mi profesor me recomendó además ganar fuerza en el golpeo, para lo que me indicó que intentara impulsar el ataque con la muñeca. Efectivamente le pego unos trompazos de cuidado, pero aquí el problema no es tocar sutilmente las cuerdas de alrededor, es directamente atizarle a la que no pretendo o a varias al mismo tiempo. Le conté mi problema y me dijo que tampoco había que exagerar, que podía usar la articulación del dedo. Mi compañero sin embargo domina la técnica del muñecazo, pero no sé si es contraproducente porque con las leches que le atiza a la guitarra se pierde toda la sutileza, aunque quién sabe, podemos estar asistiendo al nacimiento de un palo: los tangos del terminator.

Me ha dejado el profe unos estudios técnicos (ejercicios pero más elaborados) de Andrés Batista. Libro 1 página 1 es un estudio de técnica de pulgar, está escrito en música, o sea no en tablatura, y me cuesta un mundo leerlo pero a ver si así aprovecho y adquiero un poco de soltura leyendo música. El ejercicio está muy bien y espero que me ayude a dominar lo de la muñeca y el dedo.

07
Abr
06

acompañar al cante

Llevamos dos clases viendo el acompañamiento al cante. La semana pasada fueron unas bulerías de Terremoto, del disco Canta Jerez, que según mi profesor es un disco mítico. Van a una velocidad endiablada. Lo primero que intentó el profesor fue que por oido dijéramos los acordes: fracaso. Nos los dijo él, nos dijo cómo tocarlos y hala, a tocarlos: fracaso número dos. A esas velocidades endiabladas yo ni entiendo lo que oigo como para tocarlo además.

La dura vida del estudiante de guitarra flamenca. Esto es una labor de una vida. Exige constancia y sacrificio. Se avanza, pero muy lentamente. Llevo dos años estudiando guitarra flamenca y aún no he sido capaz de tocar ni una sola pieza bien. Ni una. Si lo hago bien de técnica no consigo alcanzar la velocidad adecuada. Si lo hago lo bastante rápido entonces la técnica es un desastre.

Encima nuestro profesor empieza a introducir conceptos como: esto no tiene aire o esto no suena flamenco. Supongo que el hecho de que lo mencione quiere decir que ya he alcanzado el suficiente nivel como para que esas cosas se noten, pero si en general encontrar los muchos errores es frustrante, lo es más cuando lo que debes arreglar es algo tan ambiguo como no tener aire. Paciencia.