Archivos en la Categoría 'Pablo'

17
sep
06

En La Unión

En el festival del Cante de las Minas de La Unión, Murcia, esperaba encontrarme con un panorama cuanto menos turístico. Guiris por doquier – aquello está al ladito del mar Menor -, muchos puestos ambulantes tentando a la concurrencia con los productos de la zona, hospedaje para cualquier infeliz, etc. Y qué va. Nada más lejos.

El festival, por mucho renombre y reconocimiento que tenga, es sencillo. Quiero decir, es lo que es: un festival de flamenco. No hay grandes masas ni mercadeos adjuntos. Por supuesto, un cierto ambiente, un colorido, sí que hay. Pero cosa de la gente del pueblo. Es una actividad estival más.

Y toda esa naturalidad se deja notar. El público es aficionado, sabe lo que se cuece, y los concursantes van a lo que van: ganar el premio. No hay actuaciones de cara a la galeria, ni exhibiciones de virtuosismo fuera de lugar. Es un festival sobrio. Se canta, se baila y se toca buscando la justa medida.

En fin, que a mi me ha gustado. Me ha resultado aleccionador y alentador, aunque no sé muy bien por qué. Supongo que ha sido ese clima de respeto y seriedad hacia el flamenco. No sé, tal vez haya sido el sentirme capaz de apreciar el esfuerzo de los artistas por hacerlo bien, el sentirme, en cierta medida y salvando las distancias, identificado con ellos.

22
may
06

Y ALLÍ FUI

Y allí fui. Dos años tocando la soleá y, por fin, la tocaba bajo la escrutadora mirada del profe. ¿Qué mirará con tanta atención? Es algo que siempre me ha tenido intrigado. El caso es que él lo tiene muy claro y pone unas caras de concentración que le desconciertan a uno.

Yo daba la cosa por perdida de antemano. Ya me había sucedido en otras ocasiones que, cosas que en casa me salían con relativa facilidad, ante el profe no daba pie con bola ni dedo con cuerda. Injusta vergüenza que me comía con resignación. Lo que no esperaba era semejante rapapolvo.

Y es que no más empezar la susodicha soleá –que, por cierto, pertenece al libro “Introducción a la guitarra flamenca” ( o algo así) de un tal Jaume Serra –, tras estrictamente 4 compases, el profe entró en digna cólera contenida :”A ver, Pablo, así vamos mal…” y allá se lanzó. Poca broma con la soleá.

Se trataba de intención. ¡Ay!¡La intención! Resulta que la intro de una soleá tiene una intención muy clara: enmarcar lo que va denir después, presentar los dos acordes más importantes y dar pie a una posible variante; y yo, inocente de mi, ni marcos tonales ni protocolos que valgan, más bien poca chicha y algo desaborio. ¡Ah!¡Valiente de mi que atacaba soleás sin fuelle ni casta!

En fin, callé yo, calló la guitarra y, tras la tormenta, vino la faena: ” Vas a hacer unos pequeños estudios que tengo por aquí de Andres Batista que(…) primero con metrónomo y luego sin él(…) y así el próximo día…”. Pa bromas anda el patio. Repito: en fin.

Y en éstas ando, en el blog llorando y con el metrónomo dando, como un campeón.

23
abr
06

¿Se puede aprender flamenco?

Ésa es la pregunta:¿Se puede aprender flamenco? Y más concretamente: ¿Se puede llegar a aprender todas las técnicas de la guitarra flamenca? Y si fuera posible, ¿Hay algún método para lograrlo?

Llevo unos dos años dándole a la guitarra flamenca y, mal que me pese, todavía no suena como debiera. No digo que no haya mejorado, ni mucho menos, pero, y ahí es donde le duele, a cada paso que doy más percibo lo mucho que falta. Y ahí es el tema:¿Se puede aprender flamenco?

Supongo que sí. Que sí se puede ir aprendiendo pero no tiene fin. Lo que no se puede es llegar a un punto desde el cual no se pueda seguir avanzando. De ahí la ansiedad del guitarrista: ¿Cuándo paro? Quiero decir, ¿Cuándo me relajo?¿Cuándo considero que sé lo que quería saber? O por lo menos ésa es la pregunta que me hago yo.

Y es que, dado que no voy a vivir de la guitarra ni hay compromiso de ninguna clase, ¿A qué viene tanto esfuerzo? Tanto ejercicio, tanto tiempo y demás historias, ¿A dónde han de llevarme?¿Existe forma de sustraerme a esta ansiedad de avanzar hacia algo indefinido? Es, cuando toco, como si siempre estuviese a punto de dar el salto cualitativo final, áquel que me permitirá tomármelo con más calma, pero no llega, no llega y, a su vez, está más cerca…Y así, en un continuo.

En fin, no veo la respuesta por ningún lado. Tal vez la pregunta sea baladí. No lo sé. Tampoco me siento capaz de renunciar a la guitarra -vaya, parece que hablo de un vicio a algo así- En fin…




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